Como un día siempre nos ha parecido poco para celebrar una efeméride tan grande como el Día del Libro, en Noáin hacemos la Decena del Libro; así hoy damos por finalizados los fastos en torno al libro que dieron comienzo el lunes 23 de abril, Día Internacional del Libro.
El mismísimo Día del Libro la celebración tuvo lugar en el Colegio Público San Miguel de Noáin. Y, como estamos tan cerca, decidimos ir al colegio pues una fiesta del libro no es una verdadera fiesta del libro si una biblioteca no anda cerca. En el colegio San Miguel los niños y niñas se lo pasaron fenomenal en el Trueque de Libros y se llevaron a casa nuevos libros listos para volver a ser leídos.

Y mientras unos intercambiaban libros, otros niños y niñas (las de Infantil) extendían las orejas para no perder detalle de los cuentos que les iba a contar Lur Usabiaga. Lur había escogido maravillosos cuentos que tenían como nexo común el libro y la lectura, y así nos hizo colarnos en un libro del que, ¡menos mal!, teníamos la llave para después salir… y también nos presentó a un niño al que no le gustaban las chuches ni las verduras ni las carnes ni la leche ni…, ¡sólo le gustaba comer libros! pero, claro, los libros tienen mucho contenido en letras pero nada de vitaminas ni proteínas, de modo que…

Además de para hipnotizar con sus cuentos a los niños y niñas, Lur Usabiaga había ido al colegio también porque en la biblioteca de Noáin estábamos buscando a los héroes del Día del Libro y sospechábamos que estaban en el colegio San Miguel de Noáin. Efectivamente, en las clases de 2º y 3º Primaria se escondían los Héroes del Día del Libro. Estos Héroes habían conseguido recopilar una serie de datos de familiares o amigos suyos (de la abuela, el tío, el hermano, el vecino, la mamá…), además de una foto tamaño carnet, y consiguieron así regalarles el carnet de socios de las bibliotecas por el Día del Libro.

Sabemos que esos nuevos carnets ya están siendo usados y que hubo más de 1 y más de 10 y más de 20 personas que recibieron el carnet y se emocionaron hasta casi desmayarse.
Llegó el martes. Y pensamos que por qué no íbamos a seguir celebrando el Día del Libro, ¡con lo que nos gustan los libros en la biblioteca de Noáin! De modo que se hizo una visita guiada a los niños y niñas de la Escuela Infantil de Noáin. Parece ser que les gustó mucho, siendo lo más valorado la zona infantil y la hemeroteca. Les gustó mucho la zona de la prensa, no tanto porque sean fieles seguidores de la Sección Internacional de los periódicos, sino porque las butacas les parecieron comodísimas. Y tanto les gustó la biblioteca, que por la tarde algunos de los niños y niñas nos visitaron con sus papás, decididos a hacerse toda la familia socios de la biblioteca de Noáin.

Y como fue una experiencia tan divertida e instructiva, decidimos no sólo repetirla sino triplitirla. El jueves 26 y el miércoles 2 de mayo visitaron la biblioteca el segundo grupo de la Escuela Infantil de Noáin, así como los niños y niñas de la guardería Boliche. Además de traernos un maravilloso cartel que hoy adorna la puerta de entrada de la biblioteca, los microlectores fueron muy observadores y enseguida se fijaron en nuestra luna, la que adorna nuestros grandes ventanales dando lugar a todo tipo de comentarios. Les entusiasmó ver el proceso de devolución y préstamo y mucho más poder llevarse los libros que luego van a poder leer en la escuela. Es posible que estemos ante una futura remesa de bibliotecarios y bibliotecarias.
Pero el martes no acabó ahí, porque al atardecer tuvimos reunión del club de lectura de la biblioteca. En la reunión hubo, por un lado, consenso, pues el libro La voz dormida de Dulce Chacón gustó a casi todos los lectores; y por otro disenso, pues el tema se prestaba al debate intenso. Esta es una de las grandezas de los clubes de lectura, que cabe un debate (unos días más acalorado y otros más templado) siempre enriquecedor, que en muchas ocasiones se alterna con las risas, las complicidades, las agudezas de todos y cada uno de estos grandes lectores que tenemos en el club de Noáin.
Pero aún nos queda un día, el miércoles, en el que volvimos a celebrar el Día del Libro. ¡Y cómo lo celebramos! El miércoles tuvo lugar la I Gran Contada de la biblioteca de Noáin. ¿Qué es la Gran Contada? Pues pinchen este enlace para hacerse una idea: http://www.youtube.com/watch?v=Mgxu97Rv5Cg&feature=youtu.be. Han podido ver a Centillenta en persona mostrando su producto inigualable y dejándonos a todos limpios y relicientes como nunca. No estamos seguras (porque ella repite una y otra vez que es Cantillenta y sólo Centillenta) pero ha corrido el rumor de que Centillenta es la mismísima Mary Izco.
En otras palabras, la Gran Contada fue un cuentacuentos multitudinario protagonizado por lectores y lectoras de la biblioteca de Noáin. El público fue masivo. Las contadoras de cuentos eran también de Noáin (o de la zona). No habíamos imaginado que Noáin estaba tan lleno de artistas famosos, pero así es y así quedo demostrado el miércoles pasado.

En primer lugar apareció María Ilarduya, alias La pirata, que llegó al escenario muy bien acompañada con su hijo Mikel. La pirata nos puso a bailar y el público aceptó la propuesta. Pero no todo es bailar, sino que había que cooperar para encontrar el ojo que La pirata había perdido. ¡Quédense tranquilos porque el ojo apareció!

A continuación nos contaron 3 cuentos maravillosos que mantuvieron con la boca abierta a los muchísimos espectadores que había en la sala. Fue un momento de cuentacuentos familiar. La familia Ripoll Baños casi al completo salió al escenario y triunfó. Brezo, Elixabet e Izar nos contaron cuentos de la colección Luciérnaga de Edelvives que a todos, y más que a nadie a la pequeña Eunate, nos encantaron. ¡Un fuerte aplauso para ellas!

De pronto, cuando estábamos esperando la llegada de la siguiente cuentacuentos apareció la ya mencionada, y nunca bien ponderada, Centillenta Izco, que nos dejó relucientes, con las orejas bien limpias para poder escuchar los dos cuentos argentinos que nos contó con mucho cariño Mónica Diaz. Gracias a ella, y a su hija Yanaina que la acompañó, ahora damos a la ilustrísima letra “H” toda la importancia que merece.

Iba pasando la tarde pero los niños y niñas, de tan buenas que eran las cuentacuentos, seguían atentos a todo lo que suedía. Y lo que sucedió a continuación fue que Idoia San Matías (alias Idoia de América) apareció en la biblioteca con ganas de contar un cuento, pero con un pequeño problemilla. La cuestión era que Idoia no sabía hablar español, pero ¡no importa, mujer!, don’t worry!, we speak English perfectly! Y así Idoia nos contó un cuento que empezaba bastante triste pero que acabó con un feliz final: Two Can Toucan.

Y aún nos faltaba el kamishibai. ¿Qué es el kamishibai? Mirad la foto de abajo y veréis a Yolanda Marco contando un kamishibai. Fue su hija Salma la que le ayudó con la Magia inicial que provocó un silencio casi hipnótico. Y después todos seguimos con los ojos abiertos como platos el kamishibai Las zapatillas mágicas y el de la gimnasia gatuna que puso en evidencia la buena preparación física (amén de intelectual) que tienen los ñiños y mayores de Noáin.
Más de 1 hora de narración oral nos dejó risueñas, emocionadas y henchidas (¿quién nos iba a decir que por fin íbamos a poder emplear este verbo?) de satisfacción al tener la suerte de trabajar en y para una población llena de personas tan participativas, dispuestas, divertidas y llenas de ilusión.
¿Qué más puede pedir el libro para celebrar su día? Suponemos que lo que desea es que nos sigamos acordando de él, como ya hacemos, durante todo el año.